Sobre el Movimiento de las Manos

Uno de los movimientos más importantes y característicos de esta danza, es el de las manos. Recuerdo un taller de sanación en el que participé hace unos años: mi maestra (1) propuso, en un momento del trabajo, que pulsáramos nuestros centros energéticos con las manos (acercándolas y alejándolas como si tuviéramos una bola de energía entre ellas), comenzando de abajo hacia arriba, y luego bajando, por toda la línea media del cuerpo. Por un instante me tenté en abrir los ojos, y lo que vi fue a todo un grupo de personas, hombres y mujeres, haciendo la ondulación de manos característica de la danza del vientre, como si hubieran bailado toda su vida. Las que hayan practicado este movimiento, saben que no es uno de los más sencillos, y en este taller había un grupo de personas haciéndolo casi a la perfección, y sin ninguna indicación técnica de cómo hacerlo. Fue evidente para mí, en ese momento, un posible origen del movimiento de manos en esta danza. Luego me dediqué a investigarlo. Un detalle que me pareció interesante, es que cuando estoy triste, o me siento mal por alguna razón, bailo mucho con las manos, como si “desempolvara” todo el campo sutil que me rodea. Acaricio los bordes de mi espacio parcial, y enseguida siento un cambio, como si eso me hiciera más bella, más suave, más calma. Los movimientos de las manos son eso; caricias a nuestro campo energético, pulsaciones de nuestros centros. Por lo general, la ondulación de manos se da en ascenso o descenso, por la línea media del cuerpo, justo sobre los siete centros de energía principales, o alrededor del cuerpo, acariciando y pulsando el campo aural.

Antes de realizar los movimientos con las manos de la danza del vientre (círculo y ondulación), es mejor soltar las articulaciones y tensiones musculares de la muñeca, manos y dedos. Para esto propongo una meditación de Osho, llamada “Danza con tus manos”, pero puede hacerse de la manera en que a cada una le parezca eficaz:

“Siéntate en silencio y permite que tus dedos tengan su propio movimiento. Siente el movimiento desde adentro. No intentes verlo desde afuera, así que mantén los ojos cerrados.

Permite que la energía fluya más y más a tus manos.

Las manos están profundamente relacionadas con el cerebro, la mano derecha con el lado izquierdo del cerebro y la mano izquierda con el lado derecho del cerebro. Si a tus dedos se les permite libertad total de expresión, se descargan muchas, muchas tensiones acumuladas en el cerebro. Esa es la manera más fácil de liberar el mecanismo cerebral, sus represiones, su energía almacenada. Tus manos están perfectamente capacitadas para hacerlo.

A veces encontrarás que la mano izquierda está levantada, y otras veces la derecha. No impongas un patrón: cualquiera sea la necesidad de la energía, cobrará esa forma.

Cuando el lado izquierdo del cerebro quiere liberar energía, cobrará una forma. Cuando el lado derecho está muy cargado con energía, entonces el gesto será diferente.

Puedes convertirte en un gran meditador a través de los gestos con las manos.

Así que permaneciendo sentado en silencio, juega, deja que las manos se muevan por sí solas y te sorprenderás. Es mágico. No es necesario brincar y trotar, y hacer mucha meditación caótica. Las manos serán suficientes.” (2)

Por Lucía Ferreccio

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(1) Maestra no de danza, sino de vida. Una sanadora que compartió con migo su luz y con la cual descubrí mi luz propia (… y la sigo descubriendo).

(2) Osho, “Libro Naranja”, pág. 126. Ed. Luz de Luna.

Imagen: bailarinas Jimena Gonzalez y Lucía Ferreccio