La Danza Privada y Pública de Egipto

A comienzos del siglo XIX en Egipto comienzan a aparecer dos grupos de mujeres que danzaban, las Ghawazee y las Awalim. Las Awalim eran bailarinas más respetadas que las Gawazee, y que además de bailar para las mujeres del harem exclusivamente de las clases altas, cantaban y recitaban poesía. Los hombres podían oírlas pero no verlas y eran apreciadas por sus canciones improvisadas. Normalmente actuaban en casas de ricos siendo respetadas y reconocidas por su arte como ‘mujeres cultas’. Por otro lado se encontraban las Gawazze conformaban la clase más baja, bailaban sin velo en las calles y frente a los cafés. Ellas eran contratadas por las clases trabajadoras para animar las fiestas de hombres en las bodas y en las celebraciones de los santos.
La primera división de danzas populares y danzas privadas se ubica en la época faraónica en Egipto y Creta, las primeras sociedades de clases de la antigüedad, donde dicha estratificación habría dado origen a una ‘‘cultura avanzada’’ de la danza. De esta forma la cultura egipcia comenzó a distinguir entre las danzas realizadas para la vida social como banquetes, bodas, funerales, así como también danzas referidas en honor a un Dios.
Hacia fines del siglo I después de Cristo diferentes grupos de artistas se habían organizado en compañías dentro de los países de Medio Oriente y Egipto. Esa fue una época de oscurantismo ya que apenas hay referencias escritas de la danza.
Las que estaban más arriba en la escala social de las bailarinas profesionales eran aquellas contratadas para celebraciones privadas. La jerarquía más alta la tenían tanto en Egipto como en Turquía, Persia e india formando parte cómo artistas de la casa real.
Las mujeres cantadoras de baladas, poetas y músicas disfrutaban del mejor status entre las artistas, en parte por el hecho de que, contrariamente a las bailarinas, se velaban y conservaban una actitud y un comportamiento apropiado y modesto en público. Ellas eran conocidas con el nombre de AWALIM en todo Egipto.
Las awalim- almeh en singular, la llamada mujer culta- siguen la tradición de las cortesanas. Su carrera comenzaba en casas de gente adinerada y su oficio era el de instruir a las mujeres de los harenes. Ellas eran cantoras muchas de ellas improvisadas, poetisas, compositoras.
Las awalim eran mujeres muy habilidosas que tenían el don de poder realizar otras destrezas además del baile y eso les permitía conversar con ingenio y de esta forma que los hombres de la política o literatura buscaran estar frente a su grata compañía.
Las Gawazee –gazeya en singular, se traduce como ‘forastera o invasora’ y es la palabra que se utiliza en Egipto para ‘gitana’- y siguen la tradición nómade y marginal que en el siglo V trajo a los gitanos a Egipto.
Allí, como en todos los lugares, los gitanos adoptaron ritmos y movimientos del folclore local adaptándolos a los propios y creando con ello un estilo particular que aun hoy se identifica como el estilo Gawazee de danza oriental.
Así, mientras las awalim se reservaban para el espacio privado, casi íntimo, de los harenes y bailaban exclusivamente para y frente a las mujeres: las gawazee hacían suyo el espacio público, irrumpiendo cafés, mercados, fiestas paganas y bodas de las clases bajas. Transgredían a cabeza descubierta ese espacio que ha sido siempre reservado para los hombres en las sociedades árabe-islámicas, siendo por ello marginadas hasta el punto de que la propia palabra gazeyya se convierta en un insulto.
Los hombres solo podían oír e imaginar a las awalim, ocultas tras las celosías de los harenes. En las bodas su función era las de instruir a la novia en el arte de hacer el amor a través del lenguaje de la danza y el canto. Recordemos que la danza era una aptitud de una awalim y que muchas veces oficiaba de acompañamiento del canto siendo que para una gawazee el canto era un recurso utilizado para ganar respeto y lo utilizaban como acompañamiento de la danza.
Cuando una almeh se hacía mayor o perdía su frescura en la voz, se retiraba. Ligada a su antiguo patrón o se casaba. Las gawazee, fieles a la tradición, se casaban siempre con hombres de su tribu sin que esto significara que se retiraran ya que muchas veces seguían actuando.
Cuando se produce la invasión Napoleónica de El Cairo, las awalim abandonaron la ciudad (significando el fin de este grupo) al haberse negado a entretener a los soldados mientras que la gawazee si confraternizaron con los franceses, pero igualmente fueron acusadas de causar disturbios y fueron alejadas de las barricadas.
En 1834 Mohamed Ali (que había tomado el poder en Egipto en 1799) proscribió a las bailarinas en El Cairo por lo que tuvieron que trasladarse a la zona del Alto Egipto- Luxor, Esna.

Por Leticia Galeano
Alumna del profesorado en danza del vientre 2012.
Resumen del trabajo práctico de historia de la danza.